jueves, 9 de agosto de 2012

ATRAPADA


La joven mujer volvía en su canoa con la pesca recogida en diferentes puntos del largo cauce del río.                                    Sólo le quedaba recorrer el manso brazo de otro río que llaman “del poniente” donde estaban colocadas las últimas trampas hechas de ramas de mimbre. Allí se dirigió atravesando los tenues rayos de sol que se colaban por entre las hojas de los árboles . Las garzas aguardaban en las orillas, tanto algún pez distraído como las primeras ranas que salen de sus escondrijos para cantarle a la venida de la noche.
Todo estaba tranquilo como en la mayoría de las tardes.              
Cantos de aves y el sonido del remo en el agua eran todo lo que se podía escuchar en medio de ese sendero líquido …                  
Poco antes de llegar al sitio de los canastos sumergidos, apareció una tenue niebla sobre la superficie de las orillas. Se elevaba con cierta pereza desde los juncos y camalotes  pero poco a poco comenzó a hacerse más densa y a ocultar el paisaje del curso del río tranquilo allá adelante .                                                             Ella enlenteció su marcha sin detenerse, demorando la entrada del remo y aprovechando la inercia del impulso anterior hasta poner nuevamente la pala de madera casi acariciando el agua sin hacer sonido …
En un momento la niebla pareció desvanecerse ante el avance suave de la canoa . También se había desvanecido el cantar de los pájaros . Los rayos del sol . La tibieza de la tarde …
Formando un arco sobre el cauce el aire parecía vibrar como lo hace sobre la arena en los días calurosos del verano.                  
Una extraña apariencia de gruta transparente se abría frente a ella . Era aire tan sólo . Pero como formando círculos concéntricos  igual que cuando una piedra es arrojada a la superficie de un lago…
Pero estos círculos no se desplazaban . Sólo vibraban suavemente permitiendo ver del otro lado del arco las imágenes del río algo distorsionadas …
Nunca había visto algo así. No la asustaba  aunque tampoco le inspiraba confianza.
Era muy extraño . Casi como para darse vuelta y regresar a casa con lo que ya tenía de pescado en las cestas.
Estaba girando la canoa dando paladas del mismo lado con el remo cuando se detuvo y miró hacia el costado …                        
- ¿Qué puede haber de malo? Pensó .
– Es sólo aire ,se ve raro pero es aire , nada más …
Cambió el remo de lado y comenzó a enderezar de nuevo la canoa hacia el extraño arco .
Avanzó lentamente … Se fue acercando a las vibrantes ondas de aire. Giró la cabeza para ver hacia atrás y de repente una ola de frío la abrazó por completo.  
Algo como un relámpago breve la estremeció y casi sin darse cuenta ya había traspasado aquello a lo que se iba aproximando con cuidado.
Ya no se veía nada de aquel aire vibrando.  Volvió a girar la cabeza hacia atrás y tampoco vio nada parecido sobre la superficie del agua .
El arco había desaparecido …
Sin embargo se sentía inquieta sin darse todavía cuenta de por qué ? . Aunque poco a poco lo fue entendiendo . O tal vez sin entenderlo lo fue conociendo con todos sus sentidos .          
Porque junto con el arco también había desaparecido la vegetación de las orillas. Las garzas ,los árboles ,los camalotes. Incluso el nivel del agua era mucho más bajo ahora y su color era otro. Oscuro y opaco con un olor que picaba dentro de su nariz.
Podíanse ver otras rocas que nunca antes asomaban . Hasta el color del barro en los costados era otro ,mucho más negro ,mucho más pastoso .
Con el remo atravesado sobre los costados de la embarcación estaba confundida y asustada.
Giró como pudo golpeando el remo contra las rocas del fondo , arrastrando apenas la canoa por entre el barro y lo que quedaba de agua . Estaba decidida a volver, a dejar atrás aquella extraña visión de un mundo acabado, sin vida , vacío …
Deslizó como pudo sobre el poquito de agua y las piedras la fiel amiga que la transportara durante años sobre aquellas aguas. Pero al fin quedó atascada en un banco de sedimentos  y se bajó.
Colgó una cesta de pescados sobre su espalda y salió buscando la firmeza de una orilla para regresar aunque fuera a pie hasta la aldea.
Con mayor asombro , pudo ver que hacia atrás todo el paisaje había cambiado.
Ya no había montes ni animales. El río era tan sólo una línea de agua sucia que buscaba el declive de la sierra.    
Entonces quiso subir al campo.                                                                
Trepó el barranco abandonando la cesta y la carga por el camino. Su propia vida era la carga más importante ahora …    
Al llegar a lo alto se estremeció aún más …
Los montes donde juntara frutos con sus hermanos ya no estaban. A lo lejos podía ver las siluetas de unos edificios extraños. Parecían cerros rectos y tristemente verticales.                                
Tras ellos el sol estaba empezando a ocultarse.                                
No sabía a dónde ir . Todo era distinto, sin señales , sin referencias . Sin nada conocido que le indicara el camino de regreso.
Igualmente caminó hacia un lugar a la derecha del poniente.        
Hacia ese punto quedaba su aldea cuando solía navegar en el río.
Las últimas luces de la tarde se apagaban en sus ojos.      
Otras luces brillantes y de diferentes colores se movían a lo lejos.    
Casi por instinto caminó hacia ellas …  Al acercarse pudo apreciar que eran de unos raros objetos  que se desplazaban sobre un camino lustroso a mucha velocidad  y haciendo demasiado ruido. Detrás del camino los verticales cerros se mostraban mucho más nítidos y preocupantes .
Todo estaba envuelto en humo ,ruido y confusión .
Caminó a un costado de aquel sendero duro con su corazón estremecido por el miedo y la nostalgia de su tierra.
Poco a poco comenzó a ver personas caminando también …      
Con cautela se acercó lentamente hacia ellas . La miraban con asombro pero diferente al suyo . Algunos se reían, otros apenas sí la miraron. No podía entenderles . Hablaban en una lengua desconocida . Se vestían extraño . Parecían no importarles aquel torbellino de locura.                                                                                 Estaba en otra tierra …
¿Pero cómo? ¿De qué manera había llegado hasta allí? ¿Dónde quedaba ese raro lugar a la margen del río tantas veces recorrido? ¿Por qué nunca antes lo había visto?  Y la peor de las dudas : ¿Cómo volver? …
La noche se instaló de pronto sobre todo aquello y el frío inundó los espacios turbulentos de la metrópolis .                                            La joven mujer cruzó el camino junto a otras personas atravesando unas líneas blancas y negras en momentos en que unas luces cambiaban de color …
Un mar de gente se le vino encima. Tropezó con varias personas. Muchas la empujaron diciendo cosas inentendibles. Ahora estaba inmersa entre aquellos edificios altos y otros caminos con objetos que se movían a gran velocidad. Dentro vio que llevaban personas .Los más grandes a muchas de ellas.
Uno se detuvo y entraron hombres y mujeres en él. Ella entró también. Un hombre con cara de fastidio le habló de mala manera. Parecía como que le pedía algo … Ella no entendía. Otro hombre con un rostro diferente ,tal vez un poco más amigable le dio al que gritaba unas tiras de algo con signos y la dejaron en paz.
Ese fue su primer día en aquel mundo desconocido , mejor dicho su primera noche …
Pasaron muchas otras … Pasaron soles, lluvias, insultos , empujones y hasta algún golpe …
Durmió en las calles junto a otras personas que no le preguntaban nada.
Aprendió a pedir para alimentarse, también algunas palabras de aquel idioma extraño que le ayudaron a seguir pidiendo ayuda.
De algún lado consiguió ropas semejantes a las de aquellas personas aunque más feas y viejas.
El tiempo la hiso parecer una más de aquel enjambre de gente que caminaba sin ver a nadie más.
Nunca pudo contarle a nadie lo que le había pasado.                        
Cuando intentaba hacerlo se reían y la trataban de loca.
Comenzó a olvidarse de su antiguo nombre y a responder ante el apodo nuevo de “La india” …

Hoy, a muchas lunas de aquel raro suceso que la trajo a esta vida de locura y miseria se acerca hasta el canal que recibe  las aguas residuales de toda la ciudad. Ese por el que perdió su canoa entre el lodo … Mira las turbias aguas apenas moviéndose hacia el mar arrastrando bolsas y otros desperdicios que flotan sobre su superficie …
Donde muere lo que hace muchos años era un río muere también el sol en el ocaso.
Las últimas luces la encuentran contra una baranda mirando todo con el rostro serio.
Ya no hay ni una lágrima atravesando su piel curtida por el viento y el frío. Tampoco una sola palabra que salga de su labios apretados y rectos como un tajo a la expresión humana …
Está atrapada en un tiempo que no es el suyo y piensa que no debería ser el de nadie …
A la fuerza aprendió que algunas puertas se cruzan tan sólo una vez …

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