La humanidad camina en un mismo sentido sin saber la distancia hacia el final del camino.
Si es que existe un final o un camino ...
Apenas sospechamos que existió un comienzo.
Hacer lo que está bien,lo "correcto",da más trabajo que lo opuesto.
Y sin embargo uno insiste,se esfuerza en ello.
Algo nos mueve,nos dirige;como a un poeta que perdió la vista y un hombre rústico lo guía. Él puede ver las piedras de tropiezo,aunque ignore el sendero que sí conoce el ciego.
Algo en algún momento de la historia,fue señalando en las mentes humanas que había dos mayores posibilidades,el bien y el mal.
Cuando recién enfrentados al medio que los rodeaba,los humanos encontraron cosas buenas y cosas malas para su existencia.
Bueno era beber el agua que saciaba su sed.
Malo era exponerse demasiado al sol o atravesar zonas desérticas sin el vital elemento.
Bueno era comer algunas frutas,con un sabor dulce y capaces de alimentarlos cuando no encontraban otra cosa que comer.
Malo era pasarse días enteros sin lograr capturar algún animal que le sirviese de almuerzo.
Bueno era que llegara la estación estival,con días más largos y temperaturas agradables.
Malo era tener que pasar el invierno,replegados casi de continuo en las cavernas,sin posibilidades de salir a cazar o a recoger alimentos.
Bueno era sentir la brisa que refrescaba sus sudorosos cuerpos en días de mucho calor.
Malo eran afrontar aquellos temporales que desgajaban ramas y levantaban gigantescas nubes de polvo. O peor aún ciclones y tornados,que se llevaban ¿quién sabe a dónde? a los que hallaba en su camino.
Podría seguir enumerando lo bueno y lo malo que dejaban las cosas con las que se enfrentaron los primeros humanos ...
Sólo aportarán más palabras y páginas,a una idea que puede sin problemas prescindir de ellas.
Lo que intentaba decir era que buenas y malas cosas podían discernirse sin mayores dificultades,conociendo cuando unas y otras mejoraban o empeoraban la calidad de vida de la raza.
Lo difícil comenzó a ser poder discernir lo bueno y lo malo que ocurría entre los propios sujetos humanos.
Ahí comienza a prevalecer el concepto que cada individuo tiene de sí mismo y de su relación con sus pares o semejantes.
Hoy en día decimos que los derechos de alguien terminan donde comienzan los derechos de otro. Se puede y debe aplicar también a los deberes. Aunque en estos últimos se permite que los deberes de dos o más individuos traspasen los límites personales y se unan a los de otro u otros,que atendiendo a un mismo fin aprovechan esa unión para desarrollar mejor dichos deberes. Pero mucho antes de desarrollar los conceptos de deber y derecho,ya tuvieron los humanos que enfrentarse a definir qué era bueno y qué era malo,en la compleja interacción de un conjunto de individuos reunidos o agrupados en clanes, tribus, familias,grupos o pueblos.
Los humanos somos la especie animal más desarrollada intelectualmente.
(por más que se quiera despreciar este concepto,al enfrentarlo a las absurdas conductas de gran parte de la humanidad)
Pero desarrollada y todo no dejamos de ser "animales".
No somos naturalmente superiores,entendiéndose como superiores a que formamos parte de otra forma de vida,muy distinta a las otras formas de vida con las que compartimos el planeta. Somos semejantes en demasiados aspectos,no sólo estéticos,con muchas de las demás criaturas del globo,sino incluso semejantes en comportamiento ...
Acá es donde me detengo a analizar los comportamientos del resto de los animales,tratando de entender los pasos que llevaron a nuestra especie a fijar los roles,conductas,quehaceres y acciones, que determinarían el relacionamiento entre individuos,logrando esa unión compleja,misteriosa y dinámica,que hoy llamamos sociedad.
Los demás animales viven,en la inmensa mayoría de las especies,agrupados o reunidos en poblaciones que varían en número,pero que tienen en común satisfacer las necesidades tanto individuales como del conjunto del grupo. Las manadas,bandadas,cardúmenes o cualquiera de los otros sustantivos colectivos que hacen referencia a agrupaciones de individuos de una misma especie,buscan al integrarse protegerse unos a otros o formar un bloque que consolide a todos los miembros de ese grupo,como si se tratase de un único animal más grande y fuerte que cada uno de ellos por separado. Por más feroz y fuerte que sea un depredador,siempre intentará capturar a uno de los individuos del grupo,separándolo previamente del resto. Ya hay demasiado documental morboso al respecto,para ahondar en mayores detalles ...
¿Existe el bien y el mal entre los animales?
Cuando un macho desafía a otro macho en los períodos de apareamiento ¿lo hace de malo que es?¿Es malo el lobo que quita la vida a un conejo para que sirva de alimento a sus lobeznos? ¿Es bueno el caballo que sólo come pasto,tan distinto a la serpiente que devora ratones,y que si pisamos sin darnos cuenta nos inyecta su veneno? ¿Es mala la serpiente? ¿Es bueno el ratón? Los animalistas defienden la vida animal,en algunos casos mucho más que lo que defienden la vida de sus semejantes humanos.
Hay,entonces,quienes defienden todas las formas de vida
(entendiendo defender el estar en contra de atacarla sin razón alguna)
sin importar el papel que las demás formas de vida juegan en el complicado sistema ecológico del planeta.
Pero esto es algo que algunos humanos cuestionan recién ahora,cuando ya están establecidas ciertas condiciones de vida humanas que dependen de esa vida animal para subsistir ...
Y no hablo de si realmente necesitamos matar seres semejantes a nosotros para poder comer. De hecho,yo soy de los que piensan que se puede vivir sin necesidad de la muerte de otros animales. Hablo de los que miran la vida animal aislada del resto de los intrincados sistemas,que el desarrollo humano ha ido armando a través del tiempo para sostener su creciente y actual civilización.
Hemos tomado espacios que no nos pertenecían.
¿Por qué no nos pertenecían?
¿Nos pertenece algo acaso?
Sería como preguntarse si el mar le pertenece a determinado tipo de peces. Si donde ciertos herbívoros pacen no pueden habitar otras criaturas que se alimentan de otra cosa.
Cuando no nos diferenciábamos demasiado del resto de los animales con los que convivíamos,la pertenencia de un sitio era el círculo en el que nos movíamos para lograr sobrevivir.
¿Agrandamos el círculo?
En parte sí ... Pero lo que más agrandamos fue la especie.
Por alguna razón que filosófica,mística y científicamente,todavía no sabemos con exactitud,desarrollamos el cerebro mucho más que las otras especies del planeta. Eso nos dio cierta supremacía sobre el resto de los animales.
¿Fuimos malos?
Y me respondo con otra pregunta ya realizada:
¿Es malo el lobo?
Tal vez en aquellos primeros años prehistóricos,en que la figura del ser humano no distaba mucho de la de los actuales primates,las cosas que los humanos primitivos hacían estaban justificadas por la supervivencia. Pero el ser humano fue evolucionando.
¿No debió también haber ido evolucionando su cuestionamiento hacia el mundo animal que lo rodeaba?
En cierto modo lo hizo ...
Entendió que por intermedio de su superioridad no sólo era capaz de justificar el comerse a otros animales,sino que se aprovechó de las habilidades o fuerzas que otros animales poseían. El ser humano se las arregló para que otros lo llevasen en su lomo o tirando de carruajes. Para que labraran la tierra. Para que levantaran cargas pesadas. Para que entregasen su leche,destinada a alimentar a sus crías,a las crías de los humanos y más tarde para elaborar alimentos que incluyeran leche en las preparaciones. Lo mismo sucedió con los huevos;con la miel;con el pelo y lana de ciertas especies. Incluso utilizó la ferocidad de antiguos descendientes de los lobos para que fueran vigilantes de sus pertenencias ...
Ya que hasta el día de hoy los perros,son más que las graciosas mascotas que se les regalan a los chicos ... son en la mayoría de los casos,guardianes de las pertenencias humanas.
La evolución de su cerebro le permitió elaborar un concepto que el mundo natural desconoce por completo. El de justicia.
Aún así la justicia es asimilada nada más que en lo concerniente a los aspectos humanos. A pesar de que muchas veces se digan determinadas expresiones referidas a fenómenos naturales o físicos (al igual que tanta otra cosa absurda) sabemos que: llover;pasar calor;que haya mucho viento;prolongadas sequías;que ocurran terremotos;nevadas;erupciones; deslaves;tornados;que las olas del mar causen naufragios ... nada tiene que ver con que sea justo o injusto. Esas cosas suceden,nada más.
Lo bueno y malo con que algunas cosas ocurren,están solamente referidos a lo bueno o malo que nos ocurre por ellas.
Lo mató un rayo ... ¿un rayo malo?
Lo malo fue estar expuesto al rayo.
Alguien comió un hongo venenoso y está muy enfermo. Generalmente decimos que hay hongos buenos y hongos malos.
Pero lo correcto sería decir que está bien comer ciertos hongos y está mal comer otros.
Lo malo y bueno en todas las cosas es lo que hacemos bien y mal con ellas.
La filosofía todavía no ha podido definir correctamente "el bien y el mal". La mayoría de los conceptos que tenemos sobre ellos están condicionados por las creencias religiosas.
Resulta más fácil hablar sobre lo bueno o lo malo de ciertas cosas que inciden en nuestras vidas,sin que necesariamente esas cosas sean malas o buenas en sí mismas.
Ya el taoísmo maneja los conceptos del "Ying y el Yang"como un dualismo básico. Todas las cosas tienen un opuesto que no es absoluto sino relativo. A través de esa filosofía llegamos a entender que en toda cosa buena también existe algo malo,así como en cada cosa mala existe algo bueno.
Esos conceptos del Ying y Yang están,en cada una de las cosas de la vida,más presentes de lo que imaginamos.
Pero la mente humana selecciona de manera práctica o cómoda,nada más que el porcentaje más alto de positividad o negatividad que encuentra en las cosas. Y los porcentajes son útiles en cierta rama de las matemáticas, porque trasladados a otras áreas en donde corrientemente se los emplea suelen ser engañosos.
Un porcentaje deja fuera la parte cualitativa de algo,y toma nada más que la parte cuantitativa,que no es otra cosa más que una simple cifra que simplifica en una básica ecuación lo que se intenta medir.
La vida moderna reduce los problemas a porcentajes. Con ellos se arman estadísticas con que se intenta estudiar la solución a muchos problemas. Cuando se opera a niveles regionales o mundiales,las estadísticas muestran el mundo sin nombres propios,sin rostros,sin almas ...
Así uno se entera que mueren por día de hambre en el mundo,un número de niños de los que desconocemos todo,excepto que son el frío porcentaje que se "debe" tratar de disminuir.
¿Por qué se debe?
¿Ese deber del mundo,tomado por parte de algunos a los que hacemos responsables de ciertas decisiones,es una obligación impuesta? ¿Es una imagen políticamente correcta que intenta ocultar determinadas acciones espantosas cometidas a diario,y que sumadas unas tras otras son las que llevan a que por eso haya lugares en donde los niños mueren de hambre? Cuando después de muchísimos años de debatir ¿qué es lo bueno y qué es lo malo?ponemos sobre la mesa de las consideraciones los frágiles conceptos de justicia,esas ideas acerca de "las cosas buenas y cosas malas" las trasladamos a los "sistemas". Es así como ahora ya ni siquiera nos enfrentamos a los indiferentes números de los porcentajes,y en cambio aparecen ante nosotros para ser juzgados,multitudinarios responsables englobados en fáciles y simples palabras empleadas hasta el hartazgo ...
Los sistemas,los regímenes,los imperios,que a su vez son manejados por gobiernos,de Estados,asociaciones,corporaciones,grupos,sectas,y cuanta cosa más que englobe a un número amplio de personas unidas con un fin común,son esos colectivos de los que poco sabemos acerca de sus integraciones (con la excepción de un reducido número de estudiosos del tema) y que los medios mencionan repetidamente del mismo modo que nos presentan las estadísticas,los porcentajes,los índices que parecen e intentan explicar los intrincados y complejos comportamientos humanos.
Por último (al menos para no prolongar demasiado la reflexión) mucho o todo de lo malo y bueno que experimentamos en la vida,se termina por adjudicar a Dios y al Diablo.
Y con ello nos eximimos de toda responsabilidad,ya personal como de masas,en la inmensa mayoría de las acciones cometidas y también de los pensamientos expresados en apologías de toda índole;que no son otra cosa que catalizadores de varias conductas reprimidas, confusiones organizadas y mentiras institucionalizadas por los siglos de los siglos ...
La humanidad camina en un mismo sentido.
Quizás,en un planeta con sus dos terceras partes cubierta de agua,debería decirse que navega. Que flota sobre el océano en una nave sin capitán,porque lleva el timón atascado por el tiempo e inexorablemente viaja hacia un naufragio terriblemente previsible.
Es posible que eso ya haya ocurrido y todavía no lo supimos ... o no quisimos saberlo.
Yo por las dudas puse esta nota en una botella,a la deriva del universo.

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