martes, 5 de septiembre de 2017

Y SE PUSO A LLORAR ...

Se puso a llorar como un niño.
Porque no siempre el consuelo,tiene los suficientes 
peldaños como para sacarnos del pozo.
Porque hay momentos en que la realidad abate sin 
remordimientos.
Porque no todas las soluciones pasan por las propias 
manos.
Porque en aquella noche lluviosa el viento aullaba,
y su precaria vivienda se le unía,lagrimeando junto 
a él con las goteras. 
Porque más allá de la buena voluntad de algunos, 
está también la mala leche de muchos otros.
Y porque las situaciones injustas no son algo 
escondido que tenga la justificación del "no tenía ni 
idea".
Y más allá del dolor propio,que provoca de modo 
metódico el andar metido continuamente en la 
miseria,aparece ese otro dolor que se siente al ver a 
los que lo rodean,mimetizados con la pobreza,atados 
al hambre cotidiana,despojados de toda sensación 
de placer,que para algunos es tan corriente y natural
que dos por tres "nos quejamos de llenos" ...
Porque llorar no es sólo el último recurso de sacarse 
la rabia sin agresiones,llorar también libera.
Libera las tensiones,los miedos,la desesperanza.
Libera en parte el alma,para que pasando entre los 
alambres de las lágrimas,cruce hacia ese otro lado 
de los sueños,donde no hay (y espero que jamás lo 
haya) ningún cartel de PROHIBIDO EL PASO.
Se puso a llorar como un niño.
Porque estando acurrucado en ese rincón,donde la 
mortecina luz del farol no lo encontraba,enterró su 
cabeza en sus rodillas,imitándose a sí mismo aún no 
nacido.
Porque cuando la tristeza se transforma en lo menos 
malo que podría pasar,un último rescoldo de humano
parece que alcanzara para mantener tibia la 
sensación de estar vivo.
Porque aunque el llanto es triste y lastimero,forma 
parte de un lenguaje que demasiadas veces,es el 
único que muchos oídos entienden.
Porque quién sabe cuáles otras razones insondables, 
martillaron en el corazón porfiadamente,hasta 
sacarle a golpes los cascarones oxidados de un 
sentimiento que se había ido decantando allá en el 
fondo ...
Y porque con sus nueve añitos recién cumplidos,
era también injusto que llorara como un hombre ...

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