Porque no siempre el consuelo,tiene los suficientes
peldaños como para sacarnos del pozo.
Porque hay momentos en que la realidad abate sin
remordimientos.
Porque no todas las soluciones pasan por las propias
manos.
Porque en aquella noche lluviosa el viento aullaba,
y su precaria vivienda se le unía,lagrimeando junto
a él con las goteras.
Porque más allá de la buena voluntad de algunos,
está también la mala leche de muchos otros.
Y porque las situaciones injustas no son algo
escondido que tenga la justificación del "no tenía ni
idea".
Y más allá del dolor propio,que provoca de modo
metódico el andar metido continuamente en la
miseria,aparece ese otro dolor que se siente al ver a
los que lo rodean,mimetizados con la pobreza,atados
al hambre cotidiana,despojados de toda sensación
de placer,que para algunos es tan corriente y natural
que dos por tres "nos quejamos de llenos" ...
Porque llorar no es sólo el último recurso de sacarse
la rabia sin agresiones,llorar también libera.
Libera las tensiones,los miedos,la desesperanza.
Libera en parte el alma,para que pasando entre los
alambres de las lágrimas,cruce hacia ese otro lado
de los sueños,donde no hay (y espero que jamás lo
haya) ningún cartel de PROHIBIDO EL PASO.
Se puso a llorar como un niño.
Porque estando acurrucado en ese rincón,donde la
mortecina luz del farol no lo encontraba,enterró su
cabeza en sus rodillas,imitándose a sí mismo aún no
nacido.
Porque cuando la tristeza se transforma en lo menos
malo que podría pasar,un último rescoldo de humano
parece que alcanzara para mantener tibia la
sensación de estar vivo.
Porque aunque el llanto es triste y lastimero,forma
parte de un lenguaje que demasiadas veces,es el
único que muchos oídos entienden.
Porque quién sabe cuáles otras razones insondables,
martillaron en el corazón porfiadamente,hasta
sacarle a golpes los cascarones oxidados de un
sentimiento que se había ido decantando allá en el
fondo ...
Y porque con sus nueve añitos recién cumplidos,
era también injusto que llorara como un hombre ...
